El primer cuento que escribió Abril fue sobre la princesa Leonor, pero todos los niños de la escuela le decían que no iba a poder escribir cuentos porque era apenas una niña. Sus papás también le recomendaban que mejor se dedicara a disfrutar de su niñez.
Abril ya harta porque nadie la quería apoyar con sus cuentos, pensaba una y otra vez en quién la podría ayudar. Su abuela, que estaba en la cocina, le preguntó si algo le pasaba.
– Mi niña hermosa, te veo muy pensativa, ¿te ocurre algo?
Abril asintió con la cabeza y le contó todo lo que le pasaba con su idea del cuento.
-Abril, mi niña, por más que los demás te digan que no lo puedes lograr, con que tú te lo propongas, está bien y tú solita lo puedes hacer- le dijo su abuelita muy seria.
-Abu, pero soy una niña que apenas tengo seis años, no sé qué puedo hacer. – le respondió Abril a su abuelita.
-Tú eres una niña muy inteligente y capaz de lograr todo lo que te propongas, solo debes confiar en ti misma, porque no siempre los demás te podrán ayudar. Cuando seas más grande, tus papis ya no te podrán ayudar.- Le dijo su abuela con voz muy tierna.
Después de lo que le dijo su abuela, Abril se propuso que ella solita lo iba a lograr. Varios días después estaba lista y terminó su cuento. Muy nerviosa, fue con su abuela y le tocó dos veces el hombro.
-¿Qué pasó, mi reina, te puedo ayudar en algo?- le preguntó su abuela.
-¿Te acuerdas de mi cuento? Pues hice lo que me dijiste y ya lo terminé.- Le dijo Abril muy emocionada.
-Te lo dije, tú puedes lograr todo. Ve y corre a mostrárselo a tus papis.-
Abril fue al cuarto de sus papás, muy feliz y se los mostró.
Sus papás se sorprendieron y la felicitaron.